Laura Martín Ramos
- Fantasía épica
- Fantasía oscura
- Distopía
Me gusta ver la belleza en las pequeñas cosas y en las que menos esperamos.
Redes y sitios
¡Hola! Toca hablar un poco sobre mí, y aunque os sorprenda, no se me da muy bien. Nací el 30 de abril de 1991, en Madrid capital. Me crie en un pueblecito llamado Algete y tuve una buena infancia, no me puedo quejar. Con once años, me mudé a la provincia de Guadalajara, a un pueblo conocido como El Casar. Ahí mi vida cambió. Nunca hablé de ello, pero fue muy difícil alejarme de mis amistades de toda la vida (y eso que solo había 20 km de distancia entre ambos pueblos.) Siempre me ha resultado muy difícil socializar, era muy tímida y no se me daba bien entablar una conversación interesante. Estudié en el instituto público I.E.S Campiña Alta. Mis dos primeros años fueron un puro infierno. Como muchos que estáis leyendo esto, sufrí bullying. Pasé dos años escondida en clase, y en la biblioteca, mientras que mis profesores aún sabiéndolo, no hicieron nada. Empecé a escribir con catorce años, si no recuerdo mal. Un verano (a causa del bullying dejé de estudiar y suspendí) me castigaron en casa sin salir y sin internet. Como yo nunca dije nada en mi casa sobre el acoso, mis padres pensaron que era dejadez o rebeldía. Y como me aburría, pues abrí el Word de ese entonces, y me puse a escribir. O en cuadernos. De hecho, gané un certamen literario en mi instituto. Y quedé segunda en otro certamen que me presenté en un pueblo de Cuenca, Buendía. Después del instituto, entré en la escuela de artes escénicas, visuales y de diseño METRÓPOLIS, en Madrid. Allí estudié varios años, primero Diseño Gráfico Publicitario. El siguiente año estudié Dibujo profesional, Ilustración y Cómic. Intenté trabajar de ello, obviamente, pero fue imposible. Me reinventé y estudié varios FPs, Hostelería, Monitora de Ocio y tiempo libre. Pero no terminaba de encontrar mi sitio (como muchos, imagino). Siempre me sentía a gusto, escribiendo. Pero como nos pasa a todos, tuve que crecer. Y mi sueño de publicar esta historia se quedó metido en un cajón, hasta ahora. Así que gracias, por dejarme entrar en tu vida, a través de mi libro. ¡Muchísimas gracias!




